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Ese verano fue el mejor de mi vida.
Caminaba al lado de la carretera. Mis pocos víveres los traía en una mochila que cargaba sobre mis hombros. A ambos costados del camino se manifestaba un amplio campo que otrora debe haber sido tierra de cultivo. Unos cuantos árboles evidenciaban la bondad de ese campo agreste. Je veux d’être avec elle, todo es un nefasto buen día. Ningún alma a la redonda, ninguna. Sólo éramos el campo, el sol y yo. Cultivo el rencor como se cultivan flores en invierno. El cielo abrazaba sobre el horizonte a esta tierra desaliñada… las nubes errabundas, sigilosas, fragmentaban la luz de la esfera que estaba sobre mi cabeza. Miré hacia arriba y me di cuenta altiro de este fenómeno. Caminaba.
Buenos días.
Todavía era temprano, las gentes encargadas del lugar lo saludaron con sonrisas, estaban preparando el almuerzo. Samuel fue a dejar sus pertenencias a la habitación que le habían facilitado, después bajó y se dirigió a la playa. El día pasó rozagante, con otras dos comidas más… él sentía que, presentía que algo le sucedería. Estas personas han sido muy amables conmigo, ¿qué cosa mala me podrían hacer?¿mandarme a cambiar?
Pasaron las horas, y por más que la dueña de casa insistía en que era hora de irse a dormir nadie lo hacía. Todos estaban concentrados en las noticias de la t.v…. Sorpresivamente, y sin decir ninguna palabra, Samuel se levantó y fue a recorrer la inmensa casa.
Era grande, muy grande, no lo creerías. Pasé cerca de una habitación de la cual salía luz bajo su puerta. No tuve intenciones de entrar en ella, no había para qué, en realidad… ya no escuchaba las voces de la gente en el salón, miré para atrás y me di cuenta que recorrí un buen trecho. Y no veía luz a mis espaldas, al menos así me parecía. Llegué entonces, al caminar más, a un pasillo medianamente estrecho, débilmente iluminado. A través de mis pies sentí cierta humedad… mi ánimo estaba abierto para cualquier cosa. Luego me topé con varias galerías que, si bien estaban a oscuras en sus entradas, luego gozaban de discreta luminosidad. No sé por qué pero en ese instante recordé el radio-teléfono.
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