13

Sus dedos estaban negros por el polvo de la alfombra. Se agachó para escuchar claramente lo que ocurría en el piso de abajo. Oyó diversos sonidos : choque de copas, conversaciones a base de murmullos, risas femeninas, música alegre pero antigua saliendo de una rocola. Al levantarse, o más bien levantar la cabeza, se quedó pensando en el papel que aún no lograba encontrar. Debió haberlo dejado en el bolsillo y no abandonarlo sobre la cómoda. Sus dedos estaban negros. Pasó los dedos sobre el escritorio. Una moneda de diez pesos estaba pegada a la mesa, probablemente la pegaron con algún súper poderoso pegamento. El cortauñas acariciaba esa moneda. Tenía las uñas largas, pero nunca tanto. Cerró los ojos. Luego abrió y continuó escribiendo lo que escribía. En esta ocasión describía la ocasión en que O'henry se hallaba en su tienda durmiendo y teniendo un sueño con su china.
Las escopetas dibujaban sombras sobre el suelo. Pero sólo una apuntaba al prisionero. Se ajustó los audífonos. La moneda aún permanecía ahí porfiadamente. ¿Para qué caminar ?¿ fue una pérdida de tiempo haberlos acompañado hasta la estación donde los vinos no eran gratis? Imaginó lo que el sueño podía mostrar. La cabeza sobre la almohada, aún soñando su ceño fruncido. El estrés venidero no dejaría avance a la paz ni siquiera en los sueños. El prisionero tenía los ojos vendados. Y una gran herida en el abdomen. Presumiblemente efectuada con una daga por uno de los interrogadores. El polvo de la alfombra manchaba la hoja en blanco. Más líneas por llenar... La música mezclada con las voces humanas desveladas. En sus orejas vibraban las Variaciones Rococó.
* * * * * * *
Las escopetas dibujaban sombras sobre el suelo. Pero sólo una apuntaba al prisionero. Se ajustó los audífonos. La moneda aún permanecía ahí porfiadamente. ¿Para qué caminar ?¿ fue una pérdida de tiempo haberlos acompañado hasta la estación donde los vinos no eran gratis? Imaginó lo que el sueño podía mostrar. La cabeza sobre la almohada, aún soñando su ceño fruncido. El estrés venidero no dejaría avance a la paz ni siquiera en los sueños. El prisionero tenía los ojos vendados. Y una gran herida en el abdomen. Presumiblemente efectuada con una daga por uno de los interrogadores. El polvo de la alfombra manchaba la hoja en blanco. Más líneas por llenar... La música mezclada con las voces humanas desveladas. En sus orejas vibraban las Variaciones Rococó.

Labels: Lo secreto

venía a saludar y me he quedado pegada...
un saludo
Posted by
Anonymous |
9:10 AM
ahora sí
soy yo
Posted by
Anonymous |
9:11 AM
qué hendidura tiene tu corazón?
Posted by
Anonymous |
6:51 PM
Que Maestria para escribir.
Agradezco la visita en mi blog... y la oportunidad de conocer tus creaciones.
Un beso... antes de que cruces la calle.
Posted by
Anonymous |
10:23 AM
Hola, pasé a conocerte y también me quedé pegada. Escribes muy bien, mantienes expectante al lector.
Saludos y gracias por tu visita y tus comentarios... Esl amor es más importante que cualquier cosa. Por eso dejé al amante. Un beso.
Posted by
Anonymous |
4:49 AM
Impactada con tus letras.
Un beso que desdibuje el pasado y difumine el presente.
Posted by
Anonymous |
4:17 PM